Renovación urgente nuestro sistema sanitario

Siento de nuevo la necesidad de expresar algunas ideas, ya recogidas en publicaciones anteriores, que son clave, desde mi punto de vista, para la mejora efectiva de nuestro sistema sanitario.

Es necesario acabar con la idea de que todos los hospitales tengan que hacer de todo. La idea de que cada región, provincia e, incluso Comunidad Autónoma, tenga que ser autosuficiente. Hay que acabar con esa idea autárquica que no nos lleva más que a la pobreza y a la mediocridad, como en el caso de la autarquía económica. Por ello, es necesario crear una amplia y buena Red de Centros de Referencia, a diferentes niveles, en todo el territorio nacional para el tratamiento de enfermedades complejas y de las que exigen alta tecnología, consiguiendo la masa crítica de pacientes y casos que permita la mejor especialización y práctica médica, así como el óptimo desarrollo de la investigación básica, transaccional y clínica. Esta red debe contar con sistema ágil y eficiente facilitando a los pacientes el acceso a los mismos de los pacientes a las terapias más innovadoras, de manera que el acceso a la innovación, la calidad y los resultados no estén condicionados por el código postal de la residencia del enfermo. Por su puesto, los flujos financieros deberán ir a estos centros en función a los pacientes que accedan a los mismos y procedentes de las áreas de salud y comunidad autónoma a la que pertenezcan.

Para conseguir la equidad entre todos los ciudadanos debería trabajarse para implantar gradualmente la libre elección de los pacientes, no solo dentro de una comunidad autónoma, sino en el conjunto de España. Para que ello sea efectivo será necesario un buen sistema de información sobre los resultados en salud de la actividad sanitaria desarrollada por los diferentes hospitales y áreas de gestión sanitaria, asequible por pacientes y profesionales.

Otra de las ideas es la necesidad de fortalecer las funciones del Ministerio de Sanidad. Hay que desarrollar sus competencias de manera que se consiga la verdadera cohesión entre los Servicios Autonómicos que componen el Sistema Nacional de Salud, estableciendo una integración operativa entre estos y fortaleciéndolo. Hay que desarrollar un clima de cooperación entre las diferentes Comunidades, las fuerzas políticas, partidos, sindicatos y asociaciones, que permitan ir eliminando la crispación y el enfrentamiento en la sanidad, de manera que no se use como arma de enfrentamiento político, y profesionalizándola.

Desde hace casi ocho años venimos diciendo que hay que desarrollar la Ley General de Sanidad, actualizándola en lo que sea necesario, para así conseguir su efectiva aplicación en todo el territorio. También las leyes de Cohesión y Calidad, de Autonomía del Paciente y de Salud Pública. Ninguna de ellas ha tenido un desarrollo reglamentario.

Otros temas relevantes a los que los políticos deben poner la atención son la mejora de la atención a nuestros profesionales médicos y sanitarios en el SNS y la necesidad de un nuevo estatuto que asegure el reconocimiento del mérito, la profesionalización de la gestión sanitaria.

Hay que prepararse para la revolución que está llegando con la Nueva Medicina: Una medicina molecular y genómica. Una medicina centrada en los procesos moleculares de las células, en el funcionamiento de nuestro genoma, de nuestro sistema inmunitario y metabólico. Si no va cambiando la asistencia sanitaria, en un futuro próximo nos veremos avocados a problemas de todo tipo; legales, financieros y de eficiencia y eficacia de las actuaciones de los profesionales y de nuestro sistema sanitario.

Pero no quiero acabar sin referirme al grave galimatías legal que tenemos con la proliferación de leyes y decretos de los 17 parlamentos autonómicos con que contamos.

El hecho de tener 17 Parlamentos dictando leyes, aunque tienen que contemplar lo legislado a nivel estatal y las directrices de la Unión Europea, nos ha generado un enredo legal muy difícil de sobrellevar. En 2017 se publicaron casi un millón de páginas en boletines oficiales de las que 223.000 son del BOE, pero más de 731.000 son de los boletines de las Comunidades Autónomas.

¿Ustedes creen que, por ejemplo, cada Comunidad ha de tener una Ley de Derechos y Obligaciones de los ciudadanos respecto a la Salud? ¿Que han de tener una Ley específica de Farmacia? ¿O de Salud Pública? ¿Es que somos tan diferentes…?

Estamos inmersos en un embrollo legal que impide la trasparencia, la igualdad y la accesibilidad entre los ciudadanos a los mejores tratamientos y resultados en salud.

Yo vengo proponiendo en mis artículos y libros que cualquier propuesta de ley de una Comunidad Autónoma debería enviarse a un organismo estatal (yo propongo que este organismo esté en el Senado en cuanto a cámara de representación territorial) donde se estudiaría su posible aplicabilidad a todo el territorio o se identificaría aquello que fuera singular y diferencial de la Comunidad proponente, con el fin de homogeneizar lo mejor posible nuestra legislación sanitaria. El Senado elaboraría así propuestas de ley a partir de las recibidas de las CC. AA. que serían sometidas a su discusión y su aprobación, en su caso, por el Congreso. Se trata de recoger las mejores ideas de cada una de las 17 Comunidades Autónomas para aplicarlas a todos.

Claro que además debería realizarse un estudio de la legislación existente de las diferentes Comunidades con el fin de elaborar por el órgano del Senado textos refundidos que se someterían a la aprobación del Congreso de los Diputados, cuya aprobación supondría la anulación del conjunto de leyes refundidas. Esta sería una excelente labor a desarrollar por esta Cámara legislativa que algunos partidos quieren derogar.

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