Los cambios necesarios para garantizar la prestacion sanitaria universal

Entrevista en Sanifax a su presidente D. Ignacio Para Rodríguez-Santana

P.- Desde el 25 de Abril en que se presentó su propuesta de Modelo de Gestión de la Salud por la Fundación Bamberg, éste ha sido fruto de polémica, especialmente por aquellos que se oponen a la privatización de la sanidad. ¿Es cierto esto, el sistema propone la privatización de la Sanidad?

R.- En absoluto. De lo que trata es de garantizar que los ciudadanos puedan gozar de un sistema sanitario de la máxima calidad, con trasparencia informativa sobre los recursos y los resultados en salud de cada centro asistencial y donde pueda elegir libremente y con conocimiento de causa, el centro y el médico que desea que le atienda. El Modelo no cuestiona la propiedad pública de los centros sanitarios sino lo que reclama es que se gestionen con la máxima eficiencia y calidad utilizando los mismos métodos e instrumentos de gestión que están ahora al alcance de los centros privados, en un entorno de competitividad que estimule la innovación la eficacia de sus servicios y la eficiencia en la gestión de los recursos.

Por ello proponemos pasar de un modelo estatalista, funcionarial y muy politizado, como el actual, a un modelo autogestionable en el que los profesionales sean los protagonistas, tanto gestores como médicos, enfermeros y farmacéuticos y donde el ciudadano pueda acceder a los mejores servicios eligiendo libremente en un entorno de trasparencia informativa y no depender del centro que le toque. Esa es la manera de garantizar la equidad y la accesibilidad.

Queremos un Modelo donde la Autoridad Sanitaria controle tanto a los centros públicos como los privados a los que se les exigirá el mismo nivel de información y trasparencia que a los públicos. Donde se cuente con todos los recursos, públicos o privados, que puedan contribuir de la manera más eficaz y eficiente a la mejora de la salud de los ciudadanos.

P.- Se ha levantado una cierta controversia alrededor del Modelo de Futuro de Gestión de la Salud, tanto desde el PP como del PSOE y de otras formaciones se han vertido opiniones diversas y a veces encontradas. ¿Qué opina al respecto?

R.- Un Modelo integral como el que proponemos, que abarca aspectos tales como la política sanitaria, la gestión asistencial, la gestión del personal, la formación y el desarrollo profesional, la gestión farmacéutica, tecnológica y de investigación, es algo que exige que se lea despacio, con calma y sin sacar opiniones precipitadas fruto de lecturas rápidas “por encima” y sin profundidad. De ahí salen opiniones erróneas. Si han de criticar, que critiquen lo que el modelo dice, no lo que no dice. Estamos abiertos a explicarlo a quien lo demande. Por nuestra parte son bienvenidas las críticas pues ello ayudará a mejorar y fortalecer el Modelo. Por ello le agradezco esta entrevista que me permitirá concretar algunos de los aspectos básicos o fundamentales del Modelo.

P.- Su Modelo propone la separación entre Financiación, Aseguramiento y Provisión de las prestaciones sanitarias. ¿Puede explicarnos cuál es la razón?

R.- Muy sencillo. El Estado es el que financia las prestaciones sanitarias con cargo a los presupuestos generales del Estado, que se nutren de los impuestos que pagamos todos los españoles. Esta es una Función del Estado, no de las Comunidades Autónomas, y esa financiación debe responder a una cartera de prestaciones obligatorias para todos los españoles.

Pedimos la creación de un Ente Público asegurador para que estudie los riesgos en salud de la población y, con arreglo a la cartera de prestaciones y sus condiciones de prestación, establezca con razones objetivas, el importe de la prima que se ha de consignar en función de las condiciones sociodemográficas de las diferentes áreas de salud que se establezcan por las comunidades autónomas. Calculada la prima, si está por encima de las posibilidades financieras del Estado, se ajustará la cartera de prestaciones priorizándolas y manteniendo siempre en todo caso aquellas que sean vitales para el mantenimiento de la salud.

Este aseguramiento se contrataría por el Estado con el Ente Público Asegurador y con aquellas aseguradoras privadas que satisfagan las condiciones exigidas al Ente Público e incluso las mejoren. Se trata de crear una relación de competitividad que obligue al Ente Público a optimizar su labor. No creemos en monopolios, ni siquiera del Estado. Creemos en la regulación estatal para evitarlos. Es precisamente la situación de oligopsonio en la Sanidad la que está provocando, con sus necesarios recortes, la catástrofe del sector farmacéutico y de productos sanitarios.

El aseguramiento debe ser universal, tal como reclama la constitución y recogía la Ley General de sanidad. Actualmente no lo
es y queda restringido a los cotizantes de la seguridad social y a los carentes de recursos, quedando excluida una importante parte de la población como los parados sin prestación económica, profesionales liberales como los abogados, etc. No tiene sentido que si estas personas pagan sus impuestos como todo el mundo, les excluyan del acceso a la sanidad en condiciones de igualdad al resto de los españoles.

P.- ¿Cree usted que es necesaria un nueva Ley General de Sanidad?

R.- Probablemente no sea necesario una nueva, pero si la actualización de la existente, acomodándola a la realidad actual. Pero lo que si es necesario es su desarrollo y desvincular a la sanidad del Reglamento de la Seguridad Social que es el que ahora se aplica, por muy contradictorio que resulte con las manifestaciones de la Ley. Las leyes no sirven para nada si luego no hay
personas que se propongan firmemente su desarrollo y aplicación, transformándose en Reglamentos, Órdenes Ministeriales, etc.

P.- ¿Y la provisión, cómo se realizará?

R.- La provisión de los servicios sanitarios es competencia de las Comunidades Autónomas. Son estas las que se tienen que asegurar y tienen que controlar que la provisión de los servicios se realiza con arreglo a los niveles de calidad y eficacia demandadas. Para ello proponemos que éstas planifiquen el territorio distribuyéndolo en Áreas de Salud (como proponía la Ley General de Sanidad) que integre los hospitales y centros de salud de cada área, los cuales formarán una Entidad Gestora de Salud (EGS) con una gestión única. Estas EGS contarán con personalidad jurídica propia, contarán con herramientas de gestión empresarial y se medirán en función de sus resultados en salud. Su retribución será capitativa, es decir, recibirán del Ente Público Asegurador una cantidad por cada residente en su área, con arreglo a las características sociodemográficas de su población.

También cada comunidad autónoma determinará los Centros de Referencia para cada patología importante o tratamiento
especial, con arreglo a los Centros de Referencia a nivel estatal.

P.- ¿Por qué una cápita y no un precio por la actividad desarrollada?

R.- Porque de esa manera se incentiva su labor de promoción de la salud y sus actividades de prevención de enfermedades. Cuanto más sana esté su población, menos uso de sus recursos hará lo que supone menos costes para la EGS. Además
las labores de vacunación y de cribado para detección precoz también evitarán costes mayores al impedir el desarrollo de enfermedades agudas cuyo tratamiento es muy costoso. Estas EGS también podrían concesionarse ocasionalmente a gestores privados si ello representa ventajas medibles en cada caso.

P.- Ustedes hablan de competitividad entre Centros. ¿Cómo se produce esta competitividad?

R.- Como he dicho al principio, partimos de dos premisas: transparencia y libre elección. Eso quiere decir que el ciudadano puede dirigirse a cualquier centro de España para que le atiendan, siempre que pertenezca a una EGS o que esté dentro de los centros cubiertos por su entidad aseguradora. En ese caso, el centro de la EGS que le atiende facturará a la EGS a la que pertenece este ciudadano por la atención prestada al mismo.

De esta manera se genera competitividad: la UGS a la que pertenece el ciudadano se esforzará en dar la máxima calidad con
el fin de que su cliente no se vaya a otra EGS porque recibirá de esta la facturación del servicio prestado, lo que le resultará más costoso que atenderlo directamente. Y, a su vez, las EGS que tengan recursos cesantes gracias a su eficiente labor, tratarán de atraer a ciudadanos de fuera de su demarcación. De esta manera se premia la calidad y la eficiencia.

P.- ¿Y cómo plantea la gestión asistencial en las Áreas Sanitarias?

R.- La organización debería pivotar sobre el médico de cabecera o de familia, como experto en la gestión de la salud y gestor de los riesgos de la población asignada. Es muy importante un replanteamiento de este especialista como gestor de los riesgos del paciente, tanto personales (antecedentes, edad, sexo, herencia…) como laborales o ambientales con el fin de plantear las mejores recomendaciones y planificación de la salud del paciente para la conservación de la salud y el tratamiento adecuado de sus dolencias, singularmente la crónicas. Este especialista deberá también participar en los procesos asistenciales y episodios
de hospitalización o tratamiento en los centros de especialidades. Por tanto se han de suprimir los escalones primaria-especializada y establecer procesos integrados de atención en función de los casos o patologías. Los hospitales deben de estar organizados en función de estos procesos de atención que requieren en general una atención multidisciplinar para una población progresivamente con pluripatologías.

P.- Ustedes piden la elaboración de un nuevo Estatuto de la Profesión Sanitaria. ¿En qué sentido, qué significa esto?

R.- Significa una revalorización del profesional sanitario, independientemente de si trabaja en un centro público o privado. Un Estatuto en el que se valore al profesional, su autoridad, su participación en la gestión, su iniciativa. En el que se fomente su reconocimiento social, autoridad, independencia, participación en la gestión y en que no se le considere un funcionario. Es
necesario un reequilibrio los roles del personal médico, de enfermería y farmacéutico para un mejor aprovechamiento de sus capacidades, y un reparto de funciones y tareas también entre auxiliares y técnicos, optimizando las capacidades de cada perfil.

Por otra parte es necesario garantizar la trasparencia del mercado de trabajo en lo que se refiere a necesidades, retribuciones, libertad de contratación y garantía de la movilidad del personal. Su retribución debe ser en función de sus capacidades y competencias con incentivos en función de sus resultados en salud, no por actividad desarrollada. La gestión de los recursos humanos debe hacerse por parte de los Centros Sanitarios, no por las Consejerías, en el marco de este nuevo Estatuto de la Profesión Sanitaria.

También es necesaria una transformación y desarrollo del papel y la relevancia de los colegios profesionales de médicos, enfermeros y farmacéuticos, como instrumentos de desarrollo profesional, autocontrol y expresión, al igual que las Sociedades Científicas.

P.- ¿Y en lo referente a la formación y desarrollo profesional?

R.- Consecuentemente con lo propuesto para la gestión asistencial, el Modelo propone la creación de un Órgano Independiente de Acreditación para el control de calidad y de la información de Facultades de Medicina y Hospitales Universitarios a los que se exigiría transparencia informativa en recursos, actividades y resultados ya sean de universidades públicas o privadas.

El Modelo propone la autogestión de las Universidades Públicas y la competitividad entre todas las Universidades sean estas públicas o privadas.

Igualmente propone la eliminación del numerus clausus y la selección de estudiantes en función de sus actitudes y aptitudes
concretas para estudiar esta carrera y practicar esta profesión. Necesitamos estudiantes con vocación. Cada Universidad establecerá su estrategia propia de selección de estudiantes, como un hecho diferencial y de competitividad.

Por todo ello propugnamos también por la elaboración de un nuevo Estatuto para las Facultades y otras Entidades de
Formación de grado y postgrado, específico para las Ciencias de la Salud.

P.-  Muchas gracias por estas explicaciones que sitúan el Modelo con claridad entre las alternativas posibles para garantizar la permanencia de las prestaciones sanitarias. Hay muchos otros aspectos del Modelo, como la gestión farmacéutica y tecnológica, la eSalud y la Investigación,  que dejaremos para otra entrevista. Finalmente ¿Qué esperan ustedes de los Políticos?

R.- Que lean el Modelo con detenimiento y nos apoyen en su desarrollo. Somos un laboratorio de ideas, que trabaja con
expertos y decisores del sector de la salud y cuyos resultados los ponemos a disposición de la sociedad. Estamos trabajando en cinco grupos de trabajo: Política sanitaria, gestión asistencial, formación y desarrollo profesional y gestión farmacéutica, tecnológica e investigación, con el fin de desarrollar y perfeccionar el Modelo y con el compromiso de aportar soluciones a corto, medio y largo plazo a los problemas de hoy.

Nosotros diseñamos el Modelo Deseado, los políticos tendran que hacer su hoja de ruta para conseguir el Modelo Polible. La política es la ciencia de los posible.

Muchas gracias y les deseamos toda la suerte del mundo para que puedan continuar con sus trabajos con la colaboración de todos los responsables de la asistencia sanitaria.

Gracias de nuevo a ustedes por esta
oportunidad de comunicación que brindan a la Fundación de expresarse respecto
al Modelo de Futuro.

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