Causas y remedios contra la crisis

No es mi propósito ahora analizar las causas ya tan comentadas y manidas de esta crisis. La especulación inmobiliaria, el exceso en las hipotecas, el oscurantismo en los paquetes financieros y la propia actitud especulativa tanto en los inversores inmobiliarios como en los inversores financieros. Mi propósito es hacer ver y evidenciar que el origen de esta crisis, más que en ninguna otra, están en actitudes especulativas y tiene su base en la crisis de los valores morales de nuestra sociedad occidental y, en ningún modo en una crisis de la economía de mercado. Es precisamente la falta de respeto a la economía de mercado y las actitudes especulativas y monopolísticas las que han dado al traste con una economía irreal que no ha tenido más remedio que hacer crisis.

Y si no ponemos remedio en las causas profundas de la crisis, esta de producirá de nuevo corriendo el riesgo de caer en el futuro en regímenes autoritarios, dirigismo estatal y pérdida de libertades por bastante tiempo.

Hemos estado, y lo seguimos estando, en un ambiente ciudadano de exceso de confianza en el Estado de Bienestar, de despreocupación e  inconsciencia, de gastar en vez de esforzarse, de sobregastar, de dinero fácil de no visualización del riesgo.

En el mundo occidental vivimos con una importante falta de productividad y de exceso de confianza en el sistema, con un exceso de presencia de los políticos y sus partidos, en el que no se valora el esfuerzo pero sin embargo se permite y hasta fomenta la especulación y el dinero fácil. Donde el afán por ganar votos de la gran masa media de ciudadanos, hace que los
políticos ofrezcan el oro y el moro, aprobados fáciles, pasar curso sin aprobar, derecho a viviendas gratis o semigratuitas, subvenciones y becas por doquier, que provocan el fracaso escolar, que nuestros estudiantes acaban cada vez con conocimientos más pobres y nuestros trabajadores cada vez sean menos productivos.

El problema está en que los partidos políticos siguen queriendo obtener votos a toda costa, los sindicatos no quieren perder su protagonismo político y dominio entre el mundo laboral y nadie está dispuesto a decir al país cual es la verdadera situación: estamos en un mundo global, lo queramos o no, en el que las fronteras económicas y comerciales ha ido cayendo y donde tenemos que competir con otras naciones dispuestas a hacer lo mismo que nosotros, con igual calidad pero más barato, donde son más productivos y, por tanto más competitivos. Y sus productos están ahí, en el mercado internacional y a las puestas de
nuestras casas.

Vivimos en un mundo global en el que las comunicaciones son instantáneas; donde podemos tener reuniones con imagen, voz y compartiendo datos con cualquier parte del mundo, y unas comunicaciones aéreas y marítimas como nunca hubo. Donde el conocimiento tecnológico y las tecnologías están ya al alcance de la mayoría de los países del mundo, muchos de ellos hasta hace poco tercermundistas. Las cosas nunca serán como antes. No podremos vivir como antes. Y tenemos que darnos cuenta, todos, de esto y saber reaccionar.

De las crisis no se sale solo ajustando los gastos, sino  generando riqueza, generando confianza e ilusión. De las crisis se sale ajustándose el cinturón, siendo más productivos, trabajando y trabajando. Con laboriosidad y con competitividad. Trabajar más
por menos; no hay más remedio.

Por ello es necesario que las medidas coyunturales sean medidas bien estudiadas en las que se analicen los efectos colaterales que producen y los resultados a medio y largo plazo; es necesario que las medidas necesarias para disminuir el gasto público o para aumentar la financiación del mismo contemplen el efecto sobre la productividad y la competitividad de nuestra economía, el mantenimiento y desarrollo del tejido industrial y la capacidad de generar riqueza. Es necesario que estas medidas vengan acompañadas de medidas estructurales, de cambio y evolución del Modelo.

Necesitamos entre todos realizar acuerdos económicos, sociales y empresariales. Al igual que en situaciones de guerra hay que tomar medidas excepcionales para salir de la crisis. La gente no quiere limosnas, quiere un puesto de trabajo. Esto es lo que hace feliz y dignifica a las personas. No podemos vivir ya más en un régimen de subsidio. Pactos como por ejemplo, bajar
los salarios  temporalmente en las empresas en crisis para que no echen a la gente, bajar los impuestos relacionados con el paro, adoptar medidas favorecedoras de las empresas que mantengan el empleo, pueden ser algunas de las medidas a corto que nos permitan amortiguar los efectos de la crisis, pero no resolverla. Solo se sale de la crisis generando riqueza. Ningún puesto de trabajo es sostenible si no se genera riqueza.

Pero las medidas más importantes son estructurales. Hay que reconvertir aquellas industrias que, en este nuevo escenario global, ya no son o serán competitivas. Buscar nuestro escenario ideal, los nichos de mercado, los negocios emergentes con valores añadidos donde nosotros estemos mejor preparados. Crear las estructuras físicas y organizativas y las normas legales que permitan una dinamización de la economía. Dar libertad e incentivar al empresariado. Y sobre todo, crear las bases educativas y fomentar los valores morales de reconozcan el valor de la iniciativa, la asunción del riesgo y el éxito profesional y empresarial, la superación personal y el esfuerzo tanto de los estudiantes como de los empresarios y trabajadores.

El grave problema es que tanto la mayor parte de los partidos políticos como los sindicatos no están por la labor de poner en riesgo los votos ni perder el equilibrio actual. Por ello, el papel del resto de las fuerzas sociales, de la sociedad civil, va a ser fundamental.

Políticas como las que venimos teniendo de todo vale, todo es relativo, vale lo mismo un suspenso que un sobresaliente, donde no se valora el logro de ser catedrático, juez o empresario de éxito, sino que al contrario se vitupera al que tiene éxito, se desprecia la autoridad del sabio, donde se fomenta al vago y al conformista, no son las que nos sacarán de la crisis sino las que nos están introduciendo en un proceso de decadencia económica, cultural y moral con un ritmo cada vez más acelerado.

Por ello vuelvo a apelar a la sociedad civil, a aquellos que desde sus posiciones sociales y sus profesiones, tienen capacidad para proponer, denunciar o inducir, para favorecer un cambio cultural y político que valore las libertades y los éxitos individuales y que se disminuya la tensión artificial entre ciudadanos y entre regiones, forjada por políticos y otros agentes sociales públicos
en su propio beneficio e intereses.

Puede dejar un comentario, o trackback desde su propio sitio.

One Response to “Causas y remedios contra la crisis”

  1. Rigo dice:

    Ignacio, coincido contigo, todo el mundo acomodado a que papa estado mantuviera la situación y los bancos avalando sólo una de las formas de creación de riqueza, «el ladrillo», además el «peor de los ladrillos», eso nos ha metido en la crisis. Ahora, lo que yo no veo, al menos no a corto plazo son las vías de salir.
    Un abrazo
    Rigo

Deje un comentario

Imagen CAPTCHA
*

Powered by WordPress | Designed by: seo | Thanks to seo company, seo services and seo firm