Al persignarse, el dedo pulgar no debe actuar solo; la Iglesia católica enseña a colocar el dedo pulgar cruzado sobre el dedo índice, formando físicamente una cruz con los dos dedos. Mientras nos persignamos con el pulgar, estamos tocando nuestro cuerpo con el signo de la cruz hecho por nuestros propios dedos.
Por eso no entiendo como todos los sacerdotes antes de leer el evangelio se persignan solo con el dedo gordo, el pulgar, sin hacer el mínimo gesto y de manera descuidada. No dan un buen ejemplo, al hacerlo con descuido e incluso sin terminar las cruces el la prende, la boca y el pecho.
Un reflejo más de la desacralización de la liturgia. Una gran pena.



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